¿Qué es la Arquitectura de Marca?

La arquitectura de marca uno de los pilares fundamentales de la estrategia de marca, a través de su desarrollo es posible facilitar la toma de decisiones, potenciar el crecimiento de una empresa y crear oportunidades de negocio.

Cuando los clientes buscan asesoramiento estratégico sobre cómo organizar las diferentes marcas que poseen, nos referimos a la “arquitectura de marca”.

La arquitectura de marca es uno de los pilares fundamentales de la estrategia de marca y tiene como objetivo definir la estructura de un portafolio de marcas, establecer las relaciones e interacciones entre las sub-marcas y la marca matriz.

Las razones por las cuales es importante definir una arquitectura de marca pueden variar entre motivos de estructuración interna o percepciones de marca externa.

Por ejemplo, una empresa puede buscar una reestructuración de su portafolio de marcas para descubrir sinergías que presenten oportunidades de venta cruzada y lograr encontrar una forma más eficiente de estructurar su organización. En otro caso, una empresa puede que haya observado que sus clientes expresan gran confusión sobre su amplia gama de productos en el mercado y la propuesta de valor de cada una, por lo que se buscaría simplificar la oferta, eliminar duplicados y re-dirigir los esfuerzos para lograr fortalecer las marcas que prevalecen. La lista de soluciones empresariales que puede ofrecer una arquitectura de marca, es extensa.

La arquitectura de marca también puede ser un facilitador de crecimiento para una empresa, ya que puede lograr que las marcas existentes sean más relevantes, las operaciones comerciales más eficientes y a la vez proporcionar pautas claras para el desarrollo de nuevas marcas. Pero sólo una arquitectura de marca bien definida y ejecutada puede tener un impacto en una organización.

¿Cómo construimos una arquitectura de marca efectiva?

En primer lugar, debemos de plantearnos el momento en el cual una reestructuración de portafolio es conveniente. Los tiempos de transformación corporativa son un gran momento para iniciar un proyecto de arquitectura de marca, aprovechando el impulso y el entusiasmo que traen las transformaciones. Es el momento indicado para evaluar el sentimiento, tanto interno como externo, de las personas hacia las marcas y entender cómo se relacionan con ellas.

En segundo lugar, debemos asegurarnos que la arquitectura de marca esté arraigada en la estrategia empresarial, siguiendo su propósito y visión, siempre con gran claridad sobre los objetivos que desea lograr la empresa a corto, mediano y largo plazo.

En tercer lugar, debemos de involucrar a las personas adecuadas: aquellas quienes consumen los productos o contratan los servicios, los que participan en las operaciones cotidianas, los que conocen el panorama general y los que toman la decisión final.

Por último, es importante tomarse el tiempo para evaluar todos los escenarios posibles y los distintos factores que afectan a cada uno, ya que habrá que tomar algunas decisiones importantes que posiblemente impacten la estrategia comercial de la empresa.

Al definir una arquitectura de marca conseguimos reducir ineficiencias, facilitar la toma de decisiones, generar economías de escala, potenciar el crecimiento de la empresa y crear oportunidades de negocio. Definir una arquitectura de marca implica una gran labor y puede ser un proceso complejo, pero es una inversión a largo plazo que puede llegar a multiplicar los activos de una empresa y extraer mayor valor de sus iniciativas

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